1. Tratamiento del cáncer de próstata localmente avanzado

En esta fase el tumor se ha extendido fuera de la próstata y puede afectar a las vesículas seminales, la vejiga o al recto, todos ellos órganos vecinos de la próstata. Como en la etapa anterior (tumor confinado a la glándula), también puede haber diferentes alternativas de tratamiento como la cirugía, la radioterapia y la hormonoterapia o, lo que es más frecuente, una combinación de ellas.


 

CIRUGÍA:

La prostatectomía radical (abierta, laparoscópica o robótica).

En la mayoría de los casos serán necesarios otros tratamientos para completar la extirpación del tumor, como la radioterapia y la hormonoterapia.

Además, la cirugía se acompaña de una linfadenectomía que consiste en extraer los ganglios linfáticos de las arterias ilíacas de la pelvis, a los que el cáncer de próstata afecta en primer lugar.

 

HORMONOTERAPIA:

En esta fase también puede estar indicado el tratamiento con hormonas. Consiste en la administración de una inyección que puede ser subcutánea o intramuscular, acompañado de un fármaco oral (antiandrogéno). El propósito es suprimir la producción de testosterona (la hormona masculina por excelencia que se produce en el 95% en los testículos).

Imagen: www.reproduccionasistida.org

Cuando iniciamos el tratamiento para la supresión de la testosterona (castratación química), conseguimos que los valores del PSA disminuyan, e incluso puedan llegar a valores indetectables.

La hormonoterapia, es un tratamiento muy eficaz en el 80 % de los pacientes, sin embargo, transcurrido un tiempo que puede variar, 18 – 24 meses, en muchos casos deja de funcionar y es posible observar un empeoramiento. Esto se conoce como cáncer de próstata resistente a la castración. (CPRC).

La mejor alternativa dependerá de las características del tumor, los antecedentes personales, la edad y de las preferencias personales.

 

RADIOTERAPIA:

En esta etapa, la radioterapia externa, en combinación con la hormonoterapia ha demostrado ser superior a la hormonoterapia sola, en términos de supervivencia, control de la enfermedad y calidad de vida de los pacientes.

Además de la próstata se irradian las vesículas seminales e incluso las regiones ganglionares de la pelvis.

En pacientes con alto riesgo de recidiva tras la cirugía (márgenes quirúrgicos positivos), invasión de tejidos periprostáticos o vesículas seminales), puede administrarse radioterapia sobre el lecho prostático y, en ocasiones, sobre los gánglios de la pelvis.Otra posible estrategia de tratamiento consiste en combinar radioterapia externa y hormonoterapia con braquiterapia de alta tasa para aumentar las dosis de irradiación sobre la glándula.

 

2. Cáncer de próstata avanzado:

En esta etapa el cáncer de próstata se ha extendido más allá de la próstata y de sus órganos vecinos. Normalmente suele diseminarse a los huesos y a los ganglios linfáticos.

En los pacientes que presentan cáncer de próstata metastásico y no han sido tratados previamente, el tratamiento de elección es la hormonoterapia, ya comentada en el apartado anterior. La deprivación androgénica y su aplicación en el cáncer de próstata han sido uno de los hitos más relevantes en la historia de la uro-oncología que le valió el premio Novel a su descubridor Charles B. Huggins en los años 60 del siglo pasado.

En algunos casos y en circunstancias excepcionales, también se emplea la cirugía o la radioterapia, pero la base del tratamiento en esta fase de la enfermedad continúa siendo la hormonoterapia.

El tratamiento de deprivación androgénica (castración química), puede acompañarse de quimioterapia (Docetaxel) o de la inhibición de la biosíntesis completa de los andrógenos (Abiraterona), en pacientes que debutan con enfermedad metastásica y presentan determinadas características de alto riesgo.

Además, de la deprivación androgénica durante los últimos años se han ido comunicando resultados de ensayos clínicos que demuestran que, en pacientes hormonosensibles, con tumores biológicamente agresivos o con un alto número de metástasis o afectación visceral, la adición de quimioterapia clásica o de agentes hormonales de nueva generación mejora claramente los resultados de tratamiento hormonal clásico.

Cabe resaltar que aún en la etapa avanzada y debido a que el cáncer de próstata responde a la supresión de testosterona, la progresión de la enfermedad, en muchas ocasiones, sigue siendo lenta.

 

3. Cáncer de próstata resistente a la castración (CPRC):

La mayoría de los pacientes que se encuentran en esta etapa suelen estar asintomáticos o mínimamente sintomáticos, es decir, la enfermedad todavía no produce dolor o este se puede controlar con analgésicos menores.

En esta fase se abre un amplio abanico de opciones de tratamientos entre las que se encuentra el uso de los nuevos componentes hormonales, quimioterapia o radiofármacos.

Asímismo algunos agentes remodeladores del hueso, como el ácido zeledrónico o el denasumab, pueden ser muy útiles en pacientes con afectación ósea ya que mejoran el control analgésico y previenen la aparición de fracturas.

La administración y uso de cada fármaco dependerá de la situación clínica del paciente, de la localización de la metástasis, de los efectos secundarios ya previstos, de la disponibilidad y de sus preferencias personales. Serán el urólogo, el oncólogo médico o radioterápico, los especialistas que propondrán la estrategia terapéutica.

Agentes hormonales de segunda generación ( Abiraterona, Enzalutamida), quimioterapicos (Docetaxel y Carbazitaxel entre otros) y radiofármacos (radio 223).

 

Dr. Miguel LITTON MUÑOZ. URÓLOGO.